Querida muerte.
Comienzo esta carta como se inician la mayoría de escritos
en este plano terrenal. Gusto en saludarte. Me he tomado la osadia de
escribirte porque en la medida que transcurre los años de mi vida cada día
aprendo más de ti, sobre todo en estos momentos que te acercas a nuestros
espacios. A pesar que tantos te tienen miedo, hasta yo, hoy quiero dejarlo a un
lado para pedirte que hagamos un trato, no sé que podría interesarte a ti de mi
por tanto no tengo mucho que ofrecerte pero si unas temerosas ganas de pedirte
me enseñes mas de ti…
Duele tanto la partida de nuestros seres queridos a otro
plano, pero reconforta pensar que han despertado a la verdadera vida, que ya no
hay dolor, ya no hay tristezas, preocupaciones, miedos, solo perdura la paz y
el amor, en el mejor de los casos, como deberían ser todos. A esto quisiera
ayudarte, a que las personas entiendan la importancia de valorar cada minuto de
su vida como si fuera el último, que aprendan a respetarte, a valorarte y
aceptarte sin miedo, parece que en la medida que se aplica una cosa se da la
otra.
No quisiera que los próximos en irse de este plano, que hoy
me rodean, se vayan antes de tiempo, quisiera pedirte me ayudaras a enseñarlos a
usar el tiempo que les queda, pero no estoy segura si pueda interferir en esto.
Lo que si te puedo pedir es que me ayudes a elevar mi nivel
de consciencia sobre lo que vine hacer a este plano, aprovechar este tiempo, no
quiero sufrir por el transcurrir del tiempo en vano, no quiero seguir temiendo a que me
sorprendas nuevamente y te lleves a ser querido. Si, parece que lo que digo es
que quisiera nos avisaras, jajajaja que difícil es, estoy casi segura que nos
avisas y aun así tememos creerte, entonces quizás eso es lo que debo pedirte, tener
la convicción de creerte y el poder de persuadir a mi queridos para que mejoren
su estilo de vida para que los años que estén planeados por el creador para
vivir en este plano sean de utilidad, ¿que difícil no?
Que difícil ver como se matan día a día a sí mismo y no
tener el poder de convencerlos sobre lo que yo si puedo intuir, enfermedades
latentes, el acecho del oscuro incitando accidentes e incidentes, rencores que malgastan
el tiempo y siembran la semilla que se ha de cosechar al pasar el umbral.
